Claro que no, en nuestra
bulliciosa y aglomerada capital, geográficamente desértica, aún hay color, aún
hay belleza. Basta con mirar cómo es que se pintan de verde las cimas de
nuestros cerros durante el invierno. Estas zonas son denominadas como
ecosistemas de lomas costeras, hay una en especial que tiene una rica historia,
pero triste presente: Lomas de Amancaes, que con una extensión de 237 hectáreas
abarca los distritos del Rímac, Independencia y el nuestro San Juan de
Lurigancho.
Con solo escuchar el nombre de
Amancaes muchos recordaran una famosa avenida y los más longevos tal vez aquella
fiesta de antaño que se celebraba en las pampas que llevan su mismo nombre.
Sirvió de inspiración a célebres artistas como Chabuca Granda y Pancho Fierro. Y
en estos días unos pocos imaginaran la bella flor amarilla, que muy
difícilmente se deja ver pero que es símbolo de la Ciudad de Los Reyes y hace poco de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Lima 2019.
Lima crece a pasos
agigantados, pero de manera muy desordenada, la gran urbe ya no está en la “zona
baja” de la ciudad, sino que ésta busca expandirse y sobrevivir en las alturas
de los cerros, matando su propia fuente de vida y sepultando la historia de
estos lugares.
Las lomas son los pulmones en
agonía de nuestra ya contaminada capital, además son los únicos espacios que albergan
a la flor de Amancaes, que hoy en día está en boca de muchos, pero no muchos
hacen algo por salvarla, porque sí, lamentablemente también está en peligro de
extinción.
Ante esta situación es que
organizaciones aledañas a las Lomas de Amancaes, como Protectores Ambientales
de la Flor y Lomas de Amancaes (PAFLA) del distrito del Rímac, la Asociación Científico Cultural
Apu Ikiri Warmi del
distrito de Independencia y Haz Tu Mundo Verde de San Juan de Lurigancho,
vienen trabajando en la conservación y rescate de estos ecosistemas. En nuestro distrito también existen otros organismos, como Lomas de Mangomarca Asociación Ecoturística y el Instituto de Cultura, Historia y Medio Ambiente (ICHMA), quienes resguardan y muestran la importancia natural e histórica de las Lomas de Mangomarca y dónde también podemos encontrar a la emblemática flor de Lima.
Muchos de los involucrados en
estos colectivos que buscan salvar las lomas, desde hace años vienen luchando contra
el tráfico de terreno, contra personas que solo buscan el beneficio de sus
bolsillos depredando estos lugares únicos e inhabitables para el hombre.
Pero nada de esto los intimida
ni detiene, es todo lo contrario, les da mayor fortaleza para que sigan
realizando sus actividades que van desde reforestar, difundir y realizar
talleres con los más pequeños para que crezcan conociendo y valorando su
patrimonio natural. También han encontrado la forma de hacer hasta cierto punto
sostenible su labor con el ecoturismo, aunque esto lo hacen de corazón. Convocan
a caminatas para que el público pueda disfrutar de estos paisajes y tome
conciencia de lo que implicaría su pérdida.
Estos singulares espacios -las
lomas- albergan a la ya mencionaba flor de Amancaes, que se deja ver por unos
pocos días a mitad de año, además la acompaña una gran diversidad de flora como
la papa, tabaco, begonia, taras, ortiga negra y diversas cactáceas, que a su
vez se complementan y sobreviven junto a la fauna como vizcachas, aguiluchos,
lechuzas, serpientes, lagartijas y gran variedad de insectos.
Ya que muchas de nuestras
autoridades no actúan ante esta situación, imagina por un momento que desde
donde estás leyendo esto, puedes dar tu granito de arena ayudando con la
difusión de esta nota con tan solo un click, porque una sola voz muy poco se escucha,
pero la de miles sí. Y tal vez ya no nos volvamos a interrogar si es que
vivimos en una Lima gris u horrible.
Flor de Amancaes (Ismene amancaes)
Depredación e invasión de las lomas



No hay comentarios:
Publicar un comentario