Lo último

Post Top Ad

Your Ad Spot

jueves, 18 de julio de 2019

JULIO ABANTO - ENTREVISTA



Hoy conoceremos un personaje muy importante para la identidad, la historia, la arqueología -y más sustantivos- de nuestro distrito, y si bien muchos lo conocen y conocen su trabajo, pues en esta ocasión conoceremos un poco más de su lado humano -sí, también es humano-. Con ustedes Julio Abanto Llaque. 

Su familia llegó en la segunda mitad de los 60’s a San Juan de Lurigancho, proveniente de Cajamarca, estableciéndose por el paradero 7 de Las Flores, y es quizás el haber nacido en casa el porqué del fuerte lazo que posee con su familia. Confiesa que lo gracioso -por no decir jodido- viene de mamá, pero de ella es también el amor por sus orígenes, por su tierra, por su familia, mientras que su papá le enseñaría a valorar la amistad. Sus recuerdos de niñez están unidos a un San Juan de Lurigancho rural, y es que entonces eran más los caminos y las chacras que las casas, los cuales les gustaba recorrer jugando rumbo a la Huayrona, cuando tocaba ir de visita, o cuando debía caminar hasta el paradero 1 -de Las Flores-, para poder tomar el bus que lo llevara a su colegio “en la civilización” del otro lado del río. 

Es en Las Flores, donde tuvo sus primeros acercamientos con el arte -una de sus pasiones- a través del baile de los negritos realizado por vecinos de su cuadra, siendo atraído por la expresión, el color, y los sonidos de esta danza, y es que Julio vino con el chip musical, otras de sus pasiones, y es que su papá vendía discos en La Victoria, por lo que muchos de sus recuerdos están ligados a la música, de los cuales recuerda con nostalgia al Indio Mayta sonando en el tocadiscos de papá. Pero fue su papá también quien lo acercó a la lectura y es que “el viejo llenaba la casa de libros y era imposible no sentir curiosidad” nos cuenta, descubriendo su interés por la investigación, y es este mismo espíritu el que lo llevaba a buscar, descubrir, caminar, coleccionar, desde niño, creándose decenas de pequeñas expediciones al Cerro Observador -frente a su barrio- cuando aún estaba en primaria. 

Años más tarde, las noticias del hallazgo del Señor de Sipán lo llevarían a visualizar la arqueología como tal, por primera vez, siendo una visita al sitio arqueológico de Kuntur Wasi en uno de sus viajes a Cajamarca, la que ampliaría sus horizontes. 

Sus estudios profesionales y trabajos son conocidos, en resumen diremos que es arqueólogo de la Universidad Mayor de San Marcos, que soñaba con terminar su carrera y emigrar, pero antes quería dejarle algo a su distrito, pero el destino -llamémosle así- quiso que se quedara, le dio la locura y empezó a trabajar con comunidades, y si bien pasión le sobraba, pues el no recibir pago a cambio lo hizo dudar y replantearse si debía seguir con el proyecto Ruricancho, y más teniendo en cuenta que fue padre joven, y las necesidades apretaban. 

Pero recuerda que, una mañana mientras desayunaba en una calle de Zarate, un escolar se le acercó y le preguntó “¿Es usted Julio Abanto?” -noo, no era otro hijo- a lo que respondió; “Sí, soy yo” siendo sorprendido con un; “Gracias por lo que está haciendo por mi distrito”, dejándolo sin palabras. “Para mí eso fue decisivo -respira profundamente- porque me di cuenta que lo que veníamos construyendo como colectivo alegraba e inspiraba a otras personas, y ese orgullo que podíamos generarles es una de las más grandes satisfacciones que uno puede tener, así que había que continuar” nos cuenta emocionado. 

El camino no ha sido fácil, porque si bien la arqueología y el vínculo con la cultura, le han permitido conocer todo el país y tener las posibilidades de desarrollo profesional que posee ahora, confiesa que una de las grandes deudas que tiene es con su familia, con sus hijos, y es que el trabajo lo ha llevado muchas veces lejos de casa y por largas temporadas, estando ausente en muchas ocasiones, por lo que optó por tomar propuestas en Lima para estar más cerca de ellos, siendo una de sus grandes alegrías el haber administrado el Parque Zonal Huiracocha convirtiéndolo en referente de cómo debe funcionar un parque metropolitano en zonas populares, democratizando la cultura y acercándola a todos. 

Hoy en día Julio trabaja en diversos proyectos, algunos para el estado, algunos privados con su naciente consultora, escribe artículos y es columnista -esperemos pronto también de Lima 36-, pero también preside la Red Cultural de SJL llevando cifras positivas en su gestión, es Director de Investigación del Instituto Ruricancho, y pertenece además -ya pues, deja algo pal resto- a Montaña Sagrada, organización que investiga y promueve la protección y puesta en valor de espacios ligados a nuestro patrimonio, en la cual tenemos el agrado de compartir -aguantarlo- junto a él. 

“En verdad, me siento satisfecho por lo hecho hasta ahora, conocer e investigar SJL, pertenecer a ese grupo de personas con los que hemos construido la historia de nuestro distrito de la nada, buscando evidencias, recopilando testimonios, teniendo entre tus manos objetos antiguos, dando detalles de estos, mostrando como se formó nuestro territorio, y todo esto es parte del orgullo que la gente necesita para conectarse con SJL, con nuestro pasado, con nuestro presente. He mostrado al mundo Cerro Colorado, consolidé una institución que es referente (Ruricancho), es decir, San Juan de Lurigancho me ha dado todo”. 

Cerca ya al final, y hablando de objetivos, nos cuenta que sueña con un museo distrital donde se aprecie nuestro pasado histórico, pero sobre todo donde se le rinda homenaje a los diversos personajes que han contribuido con la esencia de lo que significa San Juan de Lurigancho, “Es muy digno reconocer que en tu barrio ha vivido y vive gente realmente valiosa que no debemos olvidar” apunta. ¿Un sueño personal? “Bueno, me gustaría publicar todo el conocimiento que pude haber adquirido, y ser parte de esta gente, me imagino teniendo 80 años y que me vengan a buscar estudiantes pidiéndome que les cuente, como era tal o cual cosa, y poder decirles; compra mi libro pe compare, no fastidies”, cierra entre risas -y nos unimos a estas-

Personas como Julio hacen que no perdamos la memoria, y que todo no quede sólo en recuerdos, desde Lima 36, nos complace haber iniciado nuestra sección de entrevistas con alguien a quien respetamos -la chacota es inevitable, más cuando la empieza él- y admiramos como profesional y persona, y que podemos considerarlo tanto entre nuestros referentes, como entre nuestros patas.


Los dejamos con algunas imágenes de las veces que lo hemos acompañado









Erik Cuentas Castañeda
Director de Lima 36

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Post Top Ad

Your Ad Spot

Páginas